CRISIS CURATIVA

Las crisis curativas y la ley de Hering

A continuación pasaremos a explicar algo fundamental para entender cómo conseguir la verdadera salud. Toda persona que ha pasado por una enfermedad más o menos grave debe atravesar por una o varias crisis curativas para poder recobrar su salud. Es necesario entenderlas bien y saber actuar de forma correcta cuando se presenten. Examinemos detenidamente qué es una crisis curativa.


El gran Iridólogo y naturópata Bernard Jensen tuvo la experiencia de vivir con sus pacientes muchas crisis curativas.

Por lo tanto, él con un lenguaje sencillo que llega a cualquiera nos describe este maravilloso proceso. Esta información está sacada de referencias que él ha hecho en sus publicaciones de las crisis curativas.

Veremos

- Definición de crisis curativa.
- Ley de curación de Hering.
- Cuándo se presenta. Proceso.
- Cómo llegar a la crisis curativa.
- La alimentación durante la crisis curativa.

Definición de crisis curativa

"La crisis curativa es una reacción aguda que resulta de la preponderancia de las fuerzas curativas de la naturaleza sobre las manifestaciones de la enfermedad. De esta crisis sigue la recuperación de la salud, y por lo tanto es un evento en conformidad con el principio constructivo de la naturaleza".

A continuación se expondrá lo que ocurre cuando ya estamos bien adentrados en un programa de eliminación y desintoxicación. La crisis curativa es un esfuerzo laborioso de cada uno de los órganos del cuerpo para eliminar productos de desecho y facilitar el camino hacia la regeneración.

La ley de curación de Hering

Esta crisis ocurre de acuerdo con la ley de curación de Hering que dice así:

"La mejora y la curación se producen de dentro a afuera. Los síntomas desaparecen desde arriba hacia abajo. Las molestias van desde un órgano importante a otro menos importante. Los síntomas desaparecen en el orden inverso a su aparición".

Por medio de este proceso constructivo encaminado hacia la salud, los tejidos viejos y enfermos son reemplazados por tejidos nuevos y sanos. La crisis de la propia enfermedad, por el contrario, es desfavorable aunque también sea natural, y todos los órganos del cuerpo se revelan contra ella en vez de colaborar, como en el caso de la crisis curativa. Cualquier evento que ocurra en el organismo, sea favorable o desfavorable, está controlado por leyes naturales.

La experiencia de pasar por una crisis curativa se parece mucho a los estados críticos de la enfermedad, puesto que se volverán a experimentar los síntomas del mal que aquejan al paciente, pero hay una diferencia muy importante: la eliminación. En la crisis curativa la eliminación es perfecta. La defecación es natural. Todos los órganos de eliminación están cumpliendo con su función en forma normal. 

En los estados críticos de la enfermedad, en cambio, los procesos de eliminación cesan o son insatisfactorios, lo que complica aún más el estado patológico del paciente. En la crisis curativa los procesos de eliminación se aceleran debido a la abundancia de energía vital recuperada. Todas las secreciones y otras formas de desechos acumulados en el organismo se disuelven y fluyen libremente, y así se establece un proceso de limpieza general y purificación.

¿Y qué ocurre con los antiguos tejidos?

No son reabsorbidos ni eliminados de inmediato, son poco a poco intercambiados por efecto de la corriente sanguínea y este proceso gradual puede tardar algunos meses.

El proceso de construcción de una estructura celular nueva se logra por medio de sangre buena y limpia que contiene todas las sustancias requeridas y que circula en abundancia por dondequiera que se hace necesaria. La verdadera curación se habrá consumado cuando los tejidos viejos y enfermos hayan sido completamente sustituidos por los nuevos y sanos.

Cuándo se presenta (proceso)

De acuerdo con la descripción que de él hacen los médicos, este proceso curativo puede requerir un tiempo más o menos prolongado antes que se presente la crisis. En un niño tal vez se requieran de siete a catorce días. En los adultos suele ocurrir después del tercer mes. En algunos casos se presenta en ciclos de siete.

La crisis puede presentarse sin aviso, pero generalmente se puede anticipar su cercanía porque el paciente principia a decir que ya se siente muy bien. Es por esto que decimos que la crisis curativa es una bendición disfrazada como agudización de la enfermedad.

Hay tres estadios por los que los pacientes han de pasar para llegar a estar bien: el de eliminación, el de transición y el de reconstrucción. La crisis suele ocurrir durante la etapa de transición, que es aquella en que los tejidos nuevos alcanzan madurez suficiente para empezar a asumir las funciones que les corresponden en un organismo que está ya en vías de perfección.

La crisis curativa por lo general dura unos tres días y se inicia con ligero dolor o incomodidad que puede llegar a tornarse más severo hasta que se haya alcanzado el punto de completa expulsión. A veces se presentan fiebres altas. Después de este punto los dolores disminuyen en intensidad. Si la energía del paciente es poca, la crisis puede durar una semana o más. Cuanta más vitalidad y fortaleza tenga el paciente, más profundamente afectado estará por la crisis.

Cómo llegar a la crisis curativa
(signo de curación)

Aunque hay muchos caminos que conducen a la crisis, el ayuno es el que con mayor rapidez hará que aparezca. No obstante, el ayuno por sí solo no es suficiente para lograr el completo restablecimiento de todos los males. Después del ayuno el naturópata deberá prescribir los elementos químicos que sean necesarios proporcionar al organismo para su reconstrucción, y además dará al paciente instrucciones para una manera correcta de vivir.

Muchas veces no ocurre la crisis durante un período de ayuno. Si este fuera el caso, será necesario sujetar al paciente a un corto programa reconstituyente de la salud antes que se logre la crisis. Para que la crisis ocurra deben coincidir todas las circunstancias que la propician: el clima y la altura adecuados. Una correcta actitud mental, buenos hábitos de vida, una buena alimentación, etc. Téngase en mente que todo el organismo debe entrar en acción, en las condiciones correctas.

Recuérdese que cuando la crisis curativa está en desarrollo se produce también una etapa aguda de lo que ha ocurrido durante el curso de la enfermedad. Mientras se va eliminado el problema, sus síntomas se van trazando paso a paso, pero en sentido inverso como dice la ley de Hering. Para sanar, el paciente ha de pasar por la crisis. Hay que esperarla, estar pendiente de ella y promoverla. 

La crisis hace revivir al paciente las enfermedades o males que ha ido viviendo a lo largo de su vida. Aunque el paciente no recuerde las que ha pasado, el organismo no olvida y recorre en sentido inverso los males acumulados. Son muchísimas las experiencias clínicas que demuestran este revivir de dolencias pasadas hasta el total restablecimiento de la salud.

La alimentación durante la crisis curativa

Durante la crisis hay falta de apetito. Uno debe respetar las vehementes demandas naturales del organismo. Bajo la crisis el cuerpo necesita agua para auxiliar en el drenaje de las toxinas que han llegado al punto de ser eliminadas, y necesita también descanso, descanso físico y mental.

Se debe aconsejar al paciente que no coma demasiado durante la crisis, o mejor nada salvo jugos de verduras. Es preferible tomar alimentos que coadyuven en el proceso de eliminación. En la cima de la crisis el paciente deberá abstenerse casi por completo de comer, o bien, comer muy parcamente, con el fin de dar al cuerpo la oportunidad de concentrar todas sus funciones en el desarrollo del proceso curativo. Si el paciente se encuentra ayunando cuando la crisis se presenta, el médico podrá permitirle que continúe ayunando durante el siguiente período de siete días, antes de interrumpir dicho ayuno. Sin embargo, si el paciente se siente muy bien y todo parece marchar de la manera más favorable, el ayuno podrá ser interrumpido.

La crisis no es algo que han logrado ni el médico ni el paciente, son los procesos naturales del organismo los que la han producido. La inteligencia instintiva que opera en el organismo sabe más que cualquier médico acerca de la estructura, reparación y regeneración de sus tejidos, sea cual fuese el procedimiento curativo empleado para tratar el caso.

La crisis es, por lo general, el momento en que el médico hace menos por su paciente. Es el propio cuerpo de éste el que realiza el esfuerzo necesario para normalizarse a sí mismo, y en la mayoría de los casos lo mejor será dejarlo en paz para que lleve a cabo su proceso curativo. Sin embargo, el naturópata deberá estar alerta por si se presentaran incidentes que atemorizasen al paciente o requiriesen intervención de emergencia y no deberá poner en práctica procedimientos supresivos o estimulantes al proceso natural. En muchos casos lo verdaderamente importante no es lo que el médico hace, sino lo que no hace.

La crisis curativa sobreviene a quienes proceden con forme a las reglas. Cuando se empieza haciendo lo correcto nosotros no podemos enfermarnos. Desafortunadamente hay quienes ya no pueden volver sobre sus pasos en el proceso de regresión porque su forma de vivir mal los ha llevado al punto en que la curación es imposible.

La enfermedad es en realidad la falta de salud. Toda persona enferma tiene todavía algo de salud. Hay que partir de la que aún se disponga y sobre eso ir vigorizándose hasta llegar a la salud completa. Cuando vemos a una persona verdaderamente saludable deseamos ser como ella, pero eso le tomó su tiempo. 

La salud no se nos ofrece en una bandeja de plata, hay que ganarla con esfuerzo, hay que construirla o en su caso reconstruirla paso a paso, hay que comerla y beberla bocado a bocado, y hay también que irla edificando mentalmente, hay que "pensarla" día con día. Todo esto requiere de tiempo y esfuerzo constructivo. Si ustedes son constantes en este propósito atraerán todas las cosas buenas hacia sí mismos, incluyendo mejor respiración y eliminación del contenido intestinal.